Tercer Cuaderno

18 de octubre de 1917. Miedo de la noche. Miedo en la no-noche.

19 de octubre. La insensatez (palabra demasiado fuerte) de distinguir lo que es nuestro y lo que es del adversario en las luchas espirituales.

Toda ciencia es metodología respecto de lo absoluto. Por lo que no es dado temer a lo unívocamente metodológico. No es más que una cáscara, un ropaje, pero no más que cualquier otro, salvo aquella sola.

Todos nosotros libramos una lucha. (Cuando, acometido por el último desafío, tiendo la mano atrás para empuñar un arma, no puedo evidentemente elegir entre varias, y si pudiera debería tomar una "ajena", dado que todos nosotros tenemos un solo depósito de armas.) No puedo librar una lucha personal. Si, de vez en cuando, me creo independiente y no percibo a nadie cerca, muy pronto descubriré que, dada la situación general, no captada enseguida por mí o directamente imperceptible por mí, debía ocupar precisamente ese lugar. Lo que no excluye, naturalmente, que existen correos, retaguardias, francotiradores y todas las otras gamas y características del arte de la guerra, pero no hay nadie que guerree por cuenta propia… ¿(Humillación) de la vanidad? Sí, pero también necesario y verdadero estímulo.
Hay que recobrar el aliento cada vez que se sale de un tanque de vanidad o de autocomplacencia. La orgía constituida por la lectura de mi cuento publicado en DerJude4 Como una ardilla enjaulada. Felicidad por el movimiento, desesperación por la estrechez, locura de la perseverancia, sensación de desolación frente a la calma exterior. Todo ello alternativa o simultáneamente, aun en el lodo del fin.
Una soleada franja de felicidad.
Debilidad de la memoria respecto de los detalles y la estructura del propio concepto del mundo: pésima señal. Solamente fragmentos de un todo. ¿Cómo quieres siquiera rozar tu deber supremo, cómo quieres siquiera intuir la proximidad, siquiera soñar la existencia, siquiera invocar el sueño, siquiera aprender las letras que componen la invocación, si no estás en condiciones de concentrarte hasta el punto que, cuando sea el momento decisivo, puedas apretar tu todo en la mano como se aprieta una piedra para arrojarla, un cuchillo para matar? Por otra parte: no hace falta escupirse en las manos antes de unirlas en plegaria.
¿Es posible pensar una cosa desconsolada? O mejor, ¿una cosa tan desconsolada que no tenga siquiera soplo de consuelo? Una escapatoria sería considerar como consuelo el conocer por sí mismo. Podría pensarse, por ejemplo: debes abolir-te, y mantenerse moralmente en pie sin falsear la realidad de tal descubrimiento, sostenido por la conciencia de haberse dado cuenta. Lo que significa verdaderamente arrancarse de la ciénaga tirando del propio pelo. Pero lo que es ridículo en el mundo físico, es posible en el espiritual. En él no rige la ley de gravedad (los ángeles no vuelan, no abolieron ninguna gravedad, somos nosotros, observadores de este mundo terreno, que no sabemos expresarnos mejor), cosa que para nosotros, desde luego es inimaginable, o lo es sólo en un grado más elevado. Qué mísero es el conocimiento que tengo de mi habitación. (Ñocha.) ¿Por qué? No existe una observación del mundo exterior. La psicología descriptiva, por lo menos, se incluye con toda probabilidad en el campo del antropomorfismo, y del mundo interior apenas toca los límites. El mundo interior se puede vivir nada más, no describir. -La psicología es la descripción del reflejo del mundo terreno en la superficie celeste, o mejor: la descripción de un reflejo, como nos lo imaginamos nosotros, criaturas impregnadas de tierra, porque en realidad no hay ningún reflejo, somos nosotros únicamente quienes vemos tierra hacia donde miremos.
La desgracia de Don Quijote no es su fantasía, es Sancho Panza.
Nosotros, vistos con nuestros ojos sucios de tierra, nos encontramos en la situación de un grupo de viajeros en ferrocarril que han sufrido un accidente en un túnel, precisamente en un punto donde no se ve ya la luz de la entrada, y en cuanto a la de la salida, parece tan minúscula que la vista ha de buscarla continuamente y perderla continuamente, mientras no se tiene siquiera la seguridad de si se trata del principio o del fin del túnel. Entre tanto, en torno de nosotros, en el desorden de nuestros sentidos o en su hipersensibilidad, se da una multitud de monstruos y una especie de juego caleidoscópico fascinante o fatigante, según el humor y las heridas de cada uno.
¿Qué debo hacer? o bien: ¿Por qué debo hacerlo?, no son preguntas que se mediten allí dentro.
Muchas sombras de difuntos no hacen más que lamer las ondas del río de los muertos, porque llega de nuestro mundo y conserva el gusto salobre de nuestros mares. Entonces, el río, detenido por el asco, se pone a correr hacia atrás y empuja a los muertos de vuelta a la vida. Pero ellos están felices, cantan himnos de agradecimiento y acarician las aguas trastornadas.
A partir de cierto punto, en adelante no hay regreso. Es el punto que hay que alcanzar.
El momento decisivo de la evolución humana está siempre en transcurso. Por eso tienen razón aquellos movimientos espirituales revolucionarios que declaran insignificante todo lo anterior, ya que, efectivamente, no ha sucedido nada todavía.

La historia de los hombres es un instante entre dos pasos de un caminante.
La velada, pasada en Oberklee.
Desde afuera será siempre fácil derrumbar el mundo con una teoría y precipitarse inmediatamente en la misma fosa, pero sólo desde dentro se podrá conservar el mundo y a sí mismo en silencio y verdad.
El enmudecer y desaparecer de las voces del mundo.
El elemento diabólico asume a veces el aspecto del bien o directamente se encarna en pleno. Si no me doy cuenta, está claro que sucumbo, porque este falso bien es más seductor aún que el verdadero. ¿Pero qué sucede si me doy cuenta? ¿Si un cerco de demonios me impulsa hacia el bien? ¿Si, como algo asqueroso, se me hace rodar, se me aguijonea, se me empuja hacia el bien con una pica afilada? ¿Si las garras visibles del bien se extienden para atraparme? Retrocedo un paso y, con suave tristeza, me hago engullir por el mal, el que, a mis espaldas, esperó durante todo ese tiempo mi decisión.
(Una vida). Una perra maloliente, madre de innumerables cachorros, con pústulas en descomposición, pero que durante mi infancia fue todo para mí, que me sigue constantemente, fidelísima, a la que no encuentro el coraje de golpear, frente a la que retrocedo paso a paso, y que, con todo, si no hago algo, me empujará hasta aquel rincón de la pared, visible ya, supurando sobre mí y conmigo, la carne gusanosa y purulenta de su lengua —¿acaso me honra eso?— lamiéndome la mano hasta el fin…
El mal reserva sorpresas. De golpe se da vuelta y me dice: "Me has entendido mal", y tal vez es cierto. El mal se transforma en tus labios, se deja mordisquear por tus dientes, y con esos labios nuevos —los de antes no se habían adaptado nunca tan dócilmente a tu dentadura- pronuncias, para' maravilla de ti mismo, la palabra justa.

22 de octubre. Las cinco de la mañana.

Una de las hazañas más importantes de Don Quijote, más destacada que el combate mismo con los molinos de viento, es el suicidio. Don Quijote, muerto, quiere matar al muerto Don Quijote; pero para matarlo le hace falta un punto aún vivo, por eso lo busca con la espada, incansablemente, pero en vano. En ese acto, los dos muertos saltan, casi en una cabriola indisoluble y vivísima, a través del tiempo.
Por la tarde hacia el bosque; cuarto creciente. Detrás de mí un día confuso. (Tarjeta de Max.) Dolor de estómago.
23 de octubre. La mañana en cama.
Después del almuerzo a la tumba de la epiléptica ahogada en el pozo.
Conócete a ti mismo no significa: Obsérvate. Obsérvate es la palabra de la serpiente. Significa: Conviértete en amo de tus actos. Pero ya lo eres, eres amo de tus actos. Esta frase, por lo tanto, significa: ¡Ignórate! ¡Destrúyete! Algo malo entonces. Y sólo quien se inclina profundamente oye también el mensaje bueno que dice: "Para hacer de ti mismo lo que eres."
25 de octubre. Triste, nervioso, físicamente mal, miedo de Praga, en cama.
Había una vez una banda de canallas, es decir, no eran canallas sino hombres comunes. Estaban muy unidos. Cuando, por ejemplo, uno de ellos había hecho infeliz, de manera un poco ruin, a alguien que no era del grupo (es decir, aun así, no es que se hubiera comportado como canalla, sino como se porta de costumbre, habitualmente), y lo confesaba después en presencia de sus socios, éstos indagaban, juzgaban, imponían penitencias, perdonaban, etcétera. No tenían malas intenciones, tutelaban severamente los intereses del individuo y de la comunidad, y quien se confesaba veía que se le presentaba el tono complementario del exhibido por él: "¿Cómo? Pero, ¿por qué te afliges? Has hecho la cosa más

natural, has obrado sólo como debías. Sucede que estás un poco excitado. Vamos, sé razonable de nuevo." Así se sostenían unos a otros, y ni aun muertos disolvieron la banda, sino que subieron al cielo de la mano. Era un espectáculo de inocencia infantil, verlos volar juntos de aquella manera. Pero, como a la vista del cielo todo se fragmenta en los elementos que lo componen, se precipitaron abajo como un conjunto de piedras.
3 de noviembre. Camino de Oberklee. Por la noche en la habitación escribiendo a Ottla y a T.
7 de noviembre. (Temprano a la cama, después de una velada pasada charlando.)
Cuando una espada te traspasa el alma importa conservar la mirada-serena, no perder sangre, acoger la frialdad de la espada con la frialdad de la piedra. Por esa estocada, después de esa estocada, volverse invulnerable.
9 de noviembre. A Oberklee.
10 de noviembre. En cama. Irritación (Blüher, Tagger).5
12 de noviembre. Mucho tiempo en cama, prevención.
Un carro de campesinos, con tres hombres en él, iba en la oscuridad por una cuesta. Un extraño llegó a su encuentro y lo detuvo. Después de unas rápidas preguntas y respuestas, resultó que éste pedía que lo llevaran. Le hicieron lugar y lo ayudaron a subir. No fue si no emprendido otra vez el viaje que le preguntaron:
— ¿Viene de la dirección contraria y se hace llevar de vuelta?
—Sí —dijo el forastero—. Al principio iba en la misma dirección que ustedes, pero después di la vuelta porque se hizo de noche antes de lo pensado.
Te lamentas del silencio, de la futilidad del silencio, de la barrera del bien.
La zarza es, desde tiempo inmemorial, el obstáculo que nos cierra el camino. Tiene que arder, para poder proseguir.
21 de noviembre. La inutilidad del fin puede disimular la inutilidad del medio.
Mal es todo aquello que desvía.
El mal conoce el bien, pero el bien no conoce el mal.
Sólo el mal tiene conciencia de sí mismo.
Uno de los medios del mal es el diálogo.
El fundador tomó las leyes del legislador, los fieles deben revelar las leyes del legislador.
¿El hecho de que existan las religiones es tal vez la prueba de la imposibilidad, para el individuo, de ser permanentemente bueno? El fundador se arranca del bien absoluto y se encarna. ¿Lo hace por el bien de los otros o porque cree que sólo junto a los otros puede seguir siendo lo que era, porque debe destruir el "mundo" para no tener que amarlo?
Quien cree no se topará nunca con un milagro. Las estrellas no se ven de día.
Quien obra un milagro piensa: No puedo desligarme de la tierra.
Distribuir con justicia la fe en las palabras de uno y las convicciones de uno. No permitir que una convicción se reduzca en el instante en que alcanzamos su conocimiento. No descargar sobre las palabras la responsabilidad con que nos cargan nuestras convicciones, la coincidencia de palabras y convicciones no es un hecho decisivo, como no lo es tampoco la buena fe. Determinadas palabras pueden siempre, según las circunstancias, enterrar o desenterrar determinadas convicciones.
El hablar de las convicciones de uno no significa debilitarlas - cosa que no sería tampoco de lamentar—, pero significa que las convicciones mismas son débiles.
24 de noviembre. El juicio humano acerca de las acciones humanas es exacto y al tiempo errado, es decir, al principio es exacto, después errado.
Por la puerta de la derecha, los hombres entran a una habitación en la que se desarrolla un consejo de familia, escuchan la última palabra del último orador, entran con ella al mundo por la puerta de la izquierda y gritan su juicio. Juicio que es exacto respecto de la palabra, pero errado en sí. De haber querido juzgar con exactitud definitiva, debieron encerrarse para siempre en aquella habitación, hubiesen llegado a formar parte del consejo de familia y así, seguramente, habrían terminado por perder la capacidad de juzgar.
La única capaz de juzgar es la parte en litigio, pero ésta, en cuanto tal, no puede juzgar. Por lo que en el mundo no existe una verdadera posibilidad de juicio, sino sólo un reflejo.
Celibato y suicidio se dan en el mismo estadio de conocimiento; suicidio y martirio, en cambio, no; pero sí tal vez matrimonio y martirio.
Los buenos avanzan todos juntos. Los demás, ignorándolos, danzan en torno de ellos los bailes del momento.
Tanto el hombre en éxtasis como el que se ahoga, levantan los brazos. El primero manifiesta conformidad, el segundo divergencia con los elementos.

No conozco el contenido,
no poseo la llave,
no creo en las voces,
todo comprensible,
ya que soy yo mismo.
26 de noviembre. La vanidad deforma, por ello debería, lógicamente, mortificarse, en cambio se limita a herirse, convirtiéndose en "vanidad herida".
27 de noviembre. Leer los diarios.
30 de noviembre. El Mesías llegará apenas sea posible el ilimitado individualismo de la fe, apenas nadie piense en destruir tal posibilidad; nadie tolerará tal destrucción, de manera, en suma, que se puedan abrir los sepulcros. Esta, acaso, es también la doctrina cristiana, tanto en cada modelo concreto que los fieles deben imitar, modelo individual, como en la indicación simbólica de la resurrección del mediador en cada hombre.
Creer significa liberar en sí mismo lo indestructible, o mejor: liberarse o mejor aun: ser indestructibles, o mejor aun: ser.
El ocio es padre de todos los vicios, y es el coronamiento de todas las virtudes.
Las diversas formas de desconsuelo a lo largo de las diversas etapas del camino.
4 de diciembre. Noche tempestuosa, por la mañana telegrama de Max, armisticio con Rusia.
El Mesías sólo llegará cuando ya no haga falta, sólo llegará un día después de su propia llegada, no llegará en el último día, sino en el ultimísimo.
6 de diciembre. Matanza de los cerdos.
Tres cosas:
Verse a sí mismo como una cosa ajena, olvidar lo visto, conservar la mirada.
O sea, dos cosas solas, dado que la tercera comprende la segunda.
El mal es el cielo estrellado del bien.
8 de diciembre. En cama, resfrío, dolor de espalda, velada nerviosa, gato en la habitación, discordia interna.
Cuando digo a un niño: "Lávate la boca y tendrás tu pedazo de torta", no significa que se merezca la torta por el hecho de lavarse la boca, dado que el lavarse la boca y el valor de la torta son dos cosas que no se comparan, ni el lavarse la boca se constituye en premisa necesaria del comer la torta, ya que, aparte de lo exiguo de la condición, el niño recibirá de todas maneras su pedazo de torta, dado que representa una parte esencial de su comida: es así que la invitación no importa una complicación, sino que por el contrario facilita el acto de la alimentación; el lavarse la boca es una ventaja minúscula que precede a la mayor de comer la torta.
9 de diciembre. Ayer bailes por la consagración de la iglesia.
Aquel que contempla el alma no puede penetrar en el alma; sin embargo, existe una línea marginal en la que entra en contacto con ella. Lo que se descubre en este contacto es que hasta el alma se ignora. Por lo que ha de permanecer necesariamente desconocida. La cosa sería triste únicamente si existiese otra cosa aparte del alma, pero en realidad no es así.
11 de diciembre. Ayer inspector en jefe. Hoy Der Jude. Stein: La Biblia es santísima, el mundo es muy asqueroso.
Nuestro arte consiste en ser deslumbrados por la verdad. En realidad no hay más que la luz proyectada sobre el rostro, que retrocede en una mueca de espanto.
No todos pueden ver la verdad, pero pueden serla.
A cada instante corresponde también alguna cosa extraordinaria. A la vida terrena no puede seguir un Más Allá, porque el Más Allá es eterno, de manera que no puede estar en contacto temporal con la vida terrena.
13 de diciembre. Comienzo de la lectura de Herzen,6 apartado de la lectura de Schöne Rarität y de varios periódicos.
Quien busca no halla, pero quien no busca es hallado.
Ayer, hoy, días odiosos. Contribuyeron la lectura de Herzen, una carta al doctor Weiss,7 distintas cosas inexplicables. Comida repugnante: ayer patas de cerdo, hoy cola. Paseo hacia Michelob a través del parque.
15 de diciembre. Carta del doctor Kórner,8 de Václav Mehl,9 de mamá.
La cuestión no se decidirá aquí, pero la fuerza para decidirla se pone a prueba sólo aquí.
17 de diciembre. Días vacíos. Cartas a Kórner, Pfohl,10 Pribram,11, Kaiser, padres.
Devuelto a su casa de la exposición universal, el negro, enloquecido por la nostalgia, en medio de su pueblo, entre los lamentos de toda la tribu, ejecuta, con grave rostro, por hábito y deber, las monigotadas que deleitaban al público europeo como usos y costumbres del África.
El arte se auto-olvida, se auto-suprime: lo que es fuga se hace pasar por juego, o directamente por provocación.
19 de diciembre. Ayer se anunció la visita del F.,12, hoy solo en mi habitación, donde humea la estufa, a Zarch con Nathan Stein, que explica a la campesina que el mundo es un escenario.
Por debajo del conocimiento de lo real hay, como un pasaje subterráneo. ¡Qué felicidad infantil cuando, superándolo, nos elevamos!
21 de diciembre. Telegrama de F.
El primer animal doméstico de Adán después de la expulsión del paraíso terrenal fue la serpiente.
22 de diciembre. Lumbago, cálculos durante la noche.
23 de diciembre. Paseo agradable y un poco fatigoso. Escuché mucho.
Dormí mal, día fatigoso.
En el paraíso, como siempre: lo que provoca el pecado y lo que lo hace conocedor es la misma cosa. La buena con-. ciencia es el mal, ahora tan victorioso, que ya no considera siquiera necesario dar ese salto de izquierda a derecha.
Las preocupaciones por cuyo peso los privilegiados se excusan ante los oprimidos son precisamente las preocupaciones por conservar sus privilegios.
25, 26, 27 de diciembre. Partida de F. Llanto, Todo difícil, equivocado, sin embargo justo.
30 de diciembre. No demasiado desilusionado al fin.
2 de enero. El maestro posee la seguridad verdadera, el alumno la permanente.
Mañana parte Baum.
Con el pretexto de ir de cacería, se aleja de la casa, con el pretexto de tener a la vista la casa, trepa a las alturas más inaccesibles; si no supiésemos que va de caza, lo retendríamos.
13 de enero. Oskar partió con Ottla, paseo a Eischwitz.
14 de enero. Lúgubre, desanimado, inquieto.
15 de enero. Inquieto. Estoy mejor, paseo por la tarde a Oberklee.
16 de enero. Por propia voluntad, giró como un puñetazo y esquivó al mundo.
No rebasa una gota, pero no cabe ni una gota más.
El hecho de que nuestra misión sea tan grande como nuestra vida le da una apariencia infinita.
Las reglas de la comparsa son claras, las conocen todos los bailarines, son permanentes. Pero por una de esas circunstancias fortuitas de la vida que no deberían presentarse nunca, y que sin embargo se presentan continuamente, te aisla, solo, en medio de sus filas. Puede ser que eso se provoque por un desorden en las mismas filas, pero no lo sabes, no piensas más que en tu propia desgracia.
17 de enero. Paseo a Oberklee. Limitación. Respetar al diablo en el mismo diablo.
18 de enero. El lamento: ¿Si seré eterno, cómo seré mañana?
Estamos doblemente alejados de Dios: el pecado original nos aleja de él, el árbol de la vida lo aleja a él de nosotros.
Árbol de la vida - señor de la vida.
Fuimos expulsados del paraíso que sin embargo no fue destruido. La expulsión del paraíso terrenal fue, en cierto modo, una suerte, porque si no hubiésemos sido expulsados, habría que haberlo destruido.
Casi hasta el fin del relato del pecado original persiste la posibilidad de que también el edén sea maldecido junto con el hombre. Sólo los hombres son maldecidos, no el edén.
Dios dijo que Adán moriría el día que comiese del árbol de la ciencia. Según Dios, la consecuencia inmediata del probar del árbol de la ciencia debía ser la muerte, según la serpiente (ésta, por lo menos, podía falsear el sentido de sus palabras), la igualdad con Dios. Tanto una como otra afirmación eran inexactas de manera análoga. Los hombres no murieron pero se volvieron mortales, y no fueron iguales a Dios pero alcanzaron una facultad indispensable para serlo. Sin embargo, tanto una como otra afirmación eran también exactas de manera análoga. No murió el hombre sino el hombre paradisíaco, no se convirtió en Dios pero alcanzó la ciencia divina.
La desolada perspectiva del mal: cree reconocer nuestra igualdad con Dios en la distinción que hacemos entre bien y mal. La maldición parece no haber empeorado nada de su naturaleza: medirá con el vientre el largo del camino.
22 de enero. Intento de ir a Michelob. Barro.
Pero bajo aquella gran humareda arde el fuego, y aquél cuyos pies arden no se librará ciertamente por el hecho de que no ve más que turbio humo.
Miramos, asombrados, aquel caballo gigantesco. Había traspasado el techo de nuestra habitación. El cielo nublado se deslizaba perezosamente a lo largo de su forma poderosa y su crin susurraba al viento.
Los puntos de vista del arte y de la vida son distintos aun en el mismo artista.
El arte vuela en torno de la verdad, pero con la decidida intención de no quemarse. Su habilidad consiste en encontrar un lugar, en la vacía oscuridad, donde la luz, sin que nadie lo hubiera percibido, se pueda recibir muy intensa.

El suicida es un preso que ve, en el patio de la prisión, una horca, cree erróneamente que le está destinada, se escapa por la noche de la celda, baja y se ahorca solo.
Tenemos luz de conocimiento. Quien se empeña mucho en obtenerla hace sospechar que quiere, en cambio, rechazarla.
Antes de entrar en el Sancta Sanctorum debes quitarte los zapatos, pero no sólo los zapatos, sino todo, ropa de viaje y equipaje, y, debajo, la desnudez y todo lo que está debajo de la desnudez, y todo lo que se esconde debajo de ella, y después el meollo y el meollo del meollo, y después el resto y después el resto y después aun el reflejo del fuego eterno. Sólo el fuego mismo será reabsorbido por el Santísimo y se deja reabsorber por él, no se puede resistir a ninguno de los dos.
No debemos quitarnos de encima, sino consumirnos nosotros mismos.
Había tres maneras diferentes de castigar el pecado original: la más benigna se aplicó efectivamente, la expulsión del paraíso terrenal; la segunda era la destrucción del paraíso mismo; la tercera —y ésta habría sido la más tremenda— la prohibición de acceso a la vida eterna, dejando todo como estaba antes.
28 de enero. Vanidad, olvido de mí mismo por unos días.
A. no podía vivir de acuerdo con G., y tampoco separarse, por lo que se mató, creyendo así conciliar lo irreconciliable, es decir, ceñir un idilio con sí mismo.
"Si…, entonces morirás", significa: El conocimiento es una cosa y la otra, es decir, escalón para la vida eterna y obstáculo que la impide. Si, logrado el conocimiento, deseas alcanzar la vida eterna —y no podrás no desearlo, ya que el conocimiento es precisamente tal voluntad— deberás entonces destruirte a ti mismo, que eres el obstáculo, para construir el escalón, o sea la destrucción. La expulsión del paraíso no fue entonces una acción sino un acontecimiento.

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