La Ventana A La Calle

Quien vive solo, y sin embargo desea de vez en cuando vincularse a al-go; quien, considerando los medios del día, del tiempo, del estado de sus negocios y demás, anhela de pronto ver un brazo al cual pudiese aferrarse, no está en condiciones de vivir mucho tiempo sin una venta-na a la calle. Y si le place no desear nada, y sólo se acerca a la ventana como un nombre cansado cuya mirada oscila entre el público y el cielo, y no quiere mirar hacia afuera, y ha echado la cabeza un poco hacia atrás, sin embargo, a pesar de todo esto, los caballos de abajo termina-rán por arrastrarlo en su caravana de coches y su tumulto, conducién-dolo finalmente a la armonía humana.

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